Miquel Bada, socio voluntario de ASL, fue co-responsable de ASL en el proyecto del Corredor Humanitario (CH) en Ucrania, que se llevó a cabo en dos momentos del conflicto, durante 2022 y 2023. Este corredor sirvió para evacuar a personas de las zonas más afectadas por el conflicto y, en sentido contrario, suministrar equipamiento y ayuda humanitaria a estas, para paliar los efectos de la guerra en la población residente. Un año después del segundo corredor, detallamos el proyecto y hacemos balance con Miquel.

  1. ¿En qué consiste un corredor humanitario? ¿Cuáles han sido las principales zonas de actuación del corredor humanitario? ¿Cuáles fueron las rutas utilizadas para evacuar personas?

 Un corredor humanitario es una iniciativa que permite el paso seguro de personas vulnerables afectadas por una crisis humanitaria desde una zona de peligro hasta un lugar seguro. En el caso específico del Corredor Humanitario de ASL, se ha centrado en la evacuación de familias vulnerables afectadas por el conflicto en Ucrania hacia Polonia y España.

Cabe destacar que el corredor humanitario no solo facilita la evacuación de personas, sino que también ofrece una oportunidad para transportar ayuda humanitaria esencial a Ucrania, como equipos médicos, potabilizadoras de agua, alimentos infantiles y para recién nacidos, entre otros.

Las principales zonas de actuación del Corredor Humanitario de ASL se han centrado en regiones fuertemente afectadas por el conflicto en Ucrania, especialmente en el este y sur del país, como las ciudades de Zaporizhzhia, Mykolaiv, Kherson y Khàrkiv. Estas áreas han sido escenario de graves bombardeos y situaciones de emergencia humanitaria, y desde allí se coordinó la evacuación de familias vulnerables.

En cuanto a las rutas, las evacuaciones se realizaron principalmente por vía terrestre en autobuses, pasando por Lviv como punto clave de salida de Ucrania hacia Polonia, principalmente a ciudades como Varsovia, Białystok y Augustów. Posteriormente, algunas de las personas desplazadas fueron reubicadas en España, donde continuaron recibiendo asistencia humanitaria. Estas rutas fueron seguras y planificadas en coordinación con entidades locales e internacionales para garantizar la llegada en buenas condiciones de los evacuados.

  1. ¿Qué necesidades más prioritarias ha podido atender el corredor humanitario? ¿Cómo se ha realizado el acompañamiento a las personas desplazadas?

El Corredor Humanitario ha cubierto necesidades esenciales como la evacuación de familias desde zonas de conflicto hacia lugares seguros. Las necesidades prioritarias han sido: alimentación, sanidad, alojamiento y apoyo psicológico y legal.

El acompañamiento se llevó a cabo desde el momento de la evacuación hasta la llegada a las ciudades de destino, asegurando que tuvieran acceso a estos servicios esenciales. Además, se ha trabajado de manera coordinada con entidades locales para acompañar a las personas desplazadas durante todo el proceso de integración y adaptación a su nuevo entorno.

  1. ¿Cómo se organizó el corredor humanitario de ASL? ¿Cuál ha sido el papel de ASL y de las demás entidades colaboradoras? ¿Cómo fue la coordinación entre ellas?

El Corredor Humanitario de ASL se organizó con una estructura bien definida para asegurar la máxima eficacia en las evacuaciones y en el suministro de ayuda humanitaria. ASL jugó un papel central en la planificación logística, coordinando el transporte de personas desde las zonas de conflicto hacia lugares seguros. Además, ASL fue responsable del suministro de ayuda humanitaria de gran valor, como equipamiento médico, potabilizadoras de agua y alimentos infantiles, gracias al apoyo de hospitales como Vall d’Hebron, Clínic, Bellvitge y Can Ruti, así como otras instituciones.

Las demás entidades colaboradoras, como Cruz Roja, ACCEM y CEAR, aportaron alojamiento, apoyo psicológico, legal y social a los refugiados. La coordinación entre estas entidades fue esencial para asegurar una respuesta humanitaria integral. Se realizó mediante reuniones constantes y plataformas digitales de trabajo conjunto para garantizar la transparencia y la eficacia de las operaciones.

También ha sido clave el apoyo económico del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament para poder ejecutar el proyecto.

  1. Como responsables del proyecto, ¿qué valoración hacéis del mismo? ¿Y qué dificultades y obstáculos encontrasteis?

Nuestra valoración del Corredor Humanitario es muy positiva. A pesar de los numerosos desafíos logísticos y burocráticos, hemos podido evacuar a cerca de 1.000 personas vulnerables hacia lugares seguros en Polonia y España, y transportar más de 40 toneladas de ayuda humanitaria esencial, de la que se han beneficiado 1.500 personas más. La colaboración con entidades locales, gobiernos regionales y ONGs ha sido fundamental para garantizar el éxito del proyecto.

Las dificultades y obstáculos de un corredor humanitario incluyen la coordinación logística, especialmente en situaciones de guerra, donde las restricciones fronterizas y la inestabilidad pueden dificultar los traslados. También hay desafíos burocráticos, particularmente en la evacuación de niños huérfanos, que ha implicado una burocracia más compleja. La dependencia de factores externos, como la disponibilidad de plazas y la evolución del conflicto, puede generar imprevistos que requieren constante adaptabilidad.

  1. ¿Cuál es la situación actual en el país en términos de desplazamientos de personas? ¿En qué situación se encuentran las entidades humanitarias que siguen trabajando en el conflicto?

Actualmente, el conflicto en Ucrania sigue provocando desplazamientos masivos de personas. Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay más de 6 millones de personas refugiadas en Europa y cerca de 8 millones más desplazadas dentro de Ucrania. Aunque algunas personas han regresado a sus hogares en regiones relativamente seguras, las zonas de conflicto activo, como el sur y el este del país, continúan generando desplazamientos forzados.

Las entidades humanitarias que siguen trabajando en el país enfrentan numerosos retos, como la seguridad de sus operaciones, la falta de recursos y el acceso limitado a ciertas áreas debido a los combates. A pesar de ello, continúan proporcionando asistencia esencial, como suministros médicos, alimentos y apoyo psicosocial, a pesar de las difíciles condiciones. Estas organizaciones dependen en gran medida de donaciones internacionales y de la cooperación entre países para poder seguir brindando su ayuda.

  1. ¿Qué es el derecho de asilo y cómo afecta al conflicto entre Rusia y Ucrania? ¿Cuál es vuestra opinión sobre la actuación de la UE en la aplicación del derecho de asilo en este conflicto en comparación con otros fuera de Europa?

El derecho de asilo es un principio fundamental del derecho internacional que ofrece protección a personas que huyen de persecuciones, conflictos armados o violaciones graves de los derechos humanos. En el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, la Unión Europea ha implementado la Directiva 2001/55/CE del Consejo, activando el mecanismo de Protección Temporal por primera vez. Este sistema permite a los refugiados ucranianos residir, trabajar y estudiar en la UE sin tener que pasar por el largo y burocrático proceso de asilo tradicional, garantizándoles acceso inmediato a servicios sociales, sanitarios y educativos.

Aunque esta respuesta ha sido eficaz y rápida en este caso, contrasta con otros conflictos, como el de Siria o países africanos, donde la aplicación del derecho de asilo ha sido más restrictiva y lenta, y a menudo los refugiados han tenido que atravesar rutas peligrosas para llegar a Europa. Esta diferencia plantea la cuestión de si existe una discriminación basada en el origen geográfico de los refugiados. Es importante que la UE trabaje para garantizar una respuesta coherente y justa, independientemente de la procedencia de los solicitantes de asilo.